De Sonora a Las Vegas
El artículo cuenta la historia de Jesús Aldahir Salazar, un migrante originario de Sonora que llegó a Las Vegas como indocumentado en busca de mejores oportunidades.
3/5/2026


Capítulo 1
El sueño "eléctrico" de Jesús Aldahir Salazar
LAS VEGAS, Nevada.- La historia de Jesús Aldahir Salazar del Villar es el reflejo de la perseverancia del migrante en la "Ciudad de las Luces".
A 20 años de haber cruzado la frontera, el originario de Sonora, México, recuerda sus inicios no como una travesía de suerte, sino como una década de resistencia y validación técnica.
Jesús tenía apenas 22 años cuando decidió dejar su tierra natal.
Motivado por la invitación de un sobrino que ya había emigrado desde Cananea, tomó la difícil decisión de cruzar a Estados Unidos como indocumentado, pagando a un "coyote" para buscar una oportunidad que en su momento parecía lejana.
"Fueron años muy difíciles y en los primeros años estuve a punto de regresarme a México", confiesa Salazar al recordar la soledad y la precariedad de sus primeros días en el país.
El ascenso en el territorio estadounidense ha sido en el sector eléctrico.
A pesar de las barreras migratorias, Jesús traía consigo una herramienta invaluable: un certificado de una escuela técnica en México.
Nunca se imaginó como un simple certificado, tan sencillo y tan elemental, le resultaría de tanta utilidad.
Gracias a este documento, pudo validar sus conocimientos y abrirse paso en el gremio de la electricidad.
Sus primeros pasos laborales los dio bajo la tutela del contratista dominicano Juan Pedro Morales, en la empresa "Pedro’s Factory".
En aquel entonces, el salario reflejaba la dura realidad del recién llegado: apenas 8 dólares por hora, el ingreso más bajo.
Sin embargo, la motivación para no rendirse fue su familia.
Tras establecerse, Jesús decidió traerse a su esposa, Esthela Del Rosario Enríquez, quien realizó el viaje embarazada, con quien en el futuro sería su hijo Robert.
Poco después de su llegada, nació su hijo Robert, quien hoy tiene 20 años y es el símbolo del arraigo de la familia en suelo estadounidense.
Hoy, la vida de Jesús Aldahir es radicalmente distinta.
Aquellos días de incertidumbre en "Pedro’s Factory" han quedado atrás.
Actualmente trabaja para una empresa multinacional, donde su experiencia y estatus profesional están plenamente consolidados.
Sin embargo, el éxito no ha borrado su memoria.
Jesús mantiene presente la dureza de su ingreso como ilegal y los sacrificios realizados, reconociendo que, aunque su vida ha cambiado mucho, el camino del migrante en Estados Unidos sigue siendo una prueba de fuego para el espíritu.
Su vida misma es un ejemplo claro de ello.